Por: Sebastián Piedrahita Serna
Erika Ruiz
Melissa Mejía Flórez
En el libro “Superficiales”, Nicolás Carr,
introduce el pensamiento de McLuhan quien dice que gracias a los medios el
mundo está cambiando y que nosotros sus habitantes también lo estamos haciendo, e incluso con más
fuerza; hasta el punto de convertir la tecnología en una prolongación de nosotros
mismos y nuestra manera de pensar; aunque está la cuestión de si en realidad es
así o si nuestra manera de pensar sería la prolongación de los medios.
Los seres humanos estructuramos nuestro
cerebro con los libros. Al inventarse las computadoras y el Internet, los
factores que hemos aprendido se han ido modificando, nuestro pensamiento es
cada vez más disímil, y no sólo hemos sido criados con la nueva tecnología,
sino que hemos cambiado junto con el Internet, “es difícil sumergirnos en las
historias y en la información que nos brindan los libros, no tenemos una buena
capacidad de concentración; podríamos decir que ahora somos seres
superficiales, sólo basta con leer los encabezados, un párrafo, una idea
principal; sólo basta revisar la información y navegar por Google para ahorrar
tiempo; haciendo de nuestra “rutina cibernética” algo cada vez menos
eficiente”.
A pesar de lo que algunos científicos y
pensadores creían, se ha demostrado que nuestro cerebro es muy
plástico, que nuestro cerebro puede modificar cada red y cada función neuronal,
creando nuevos hábitos y modificando los viejos. “El cerebro aunque va
reduciendo su plasticidad al crecer; nunca se pierde, siempre está sujeto a
cambios”. Los aportes de Freud y Kandel aportaron una forma diferente de ver
este cambio, ya que Freud, a través de
sus experimentos descubrió lo que hoy llamamos sinapsis y Kandel, tras
muchos experimentos descubrió que la sinapsis puede experimentar cambios con
algo de entrenamiento. La repetición puede hacer cambiar las conexiones y
hábitos neuronales y por consiguiente nuestra manera de pensar, de
comportarnos, de obtener información, de ver nuestro entorno, etc.
Los avances tecnológicos no sólo nos han
acompañado a lo largo de la historia; sino que la han modificado. Cada
invención ha traído cambios en el ser humano en la forma de pensar, de sentir y
de ver el mundo; la percepción del entorno es diferente. “El hombre tiene un
conjunto de capacidades influenciadas principalmente por la tecnología: Las
capacidades físicas, sensitivas, las que nos permiten transformar la naturaleza
y las tecnologías intelectuales. Estas últimas son las que amplían todo lo que
podemos hacer con nuestra mente, tienen la función no sólo de hacernos la vida
“más fácil”; sino que a la vez cambian nuestra sinapsis y todo lo que esto
involucra: el conocimiento, y como
nuestra mente cambia su abstracción gracias a la tecnología, nuestra capacidad
de conocimiento también cambia”.
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| Imagen tomada de: 2.bp.blogspot.com |
En las épocas antiguas en cuanto al
comienzo de la escritura se empezó a escribir
en madera, telas, fragmentos de hueso, cerámica, tablillas de arcilla y
más; grabando así marcas y símbolos que trasmitían un mensajes para comunicar
dejando allí registros de documentos importantes como lo eran: el gobierno,
empresas, balances comerciales y contratos legales, obras literarias y
narraciones históricas y religiosas para luego enumerarlas para tener un orden
y formar un libro moderno; posteriormente este medio se utilizó durante muchos
siglos , luego de ello se empezó a crear e implementar una nueva herramienta o
un nuevo modelo en la cual se escribiera y se pudiera transportar con mucha más
facilidad, fue así como se convirtió el formato predilecto para la publicación
de las primeras Biblias y muchas otras producciones.
La escritura se escribía sin espacio pues
como se leía de corrido sin ninguna pausa en las palabras no había tampoco
separación de ellas. Después de la caída del imperio romano empezaron a surgir
normas sobre el orden de la escritura lo que determino una alteración en la
organización de la lengua y a su vez una reestructuración en el cerebro con su
carga cognoscitiva para la comprensión, interiorización, desciframiento,
rapidez y aprendizaje de textos y
lecturas, pues a través de nuestra mente como afirma Wolf (p.86):
“Nuestro cerebro desarrolla regiones especializados para descifrar rápidamente
textos”, pues bien es así como nosotros hacemos unas imágenes de las palabras y
letras y nuestra memoria recuerda y reconoce a la misma vez que se hace más
hábil; todo lo anterior llevo un gran cambio en cuanto a la culturas , las personas , los libros ,escritores y
contenido de los escritos.
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| Imagen tomada de: www.biografiasyvida.com |
Cuando Gutenberg creo la imprenta la destinó
para la iglesia católica y en la cual hizo la primera Biblia, luego se empezó
la impresión y publicación de obras o textos ya siendo difíciles y costosos de
conseguir; luego de mucho tiempo y dificultades los libros se volvieron de
mucho uso y donde se podían intercambiar conocimientos y observaciones.
Estamos leyendo constantemente pero cuando
leemos inconscientemente avisos publicitarios estamos siendo superficiales; la
tecnología ha llegado a su cúspide pues ya andamos con ella y es el lugar
favorito para compartir, procesar y almacenar información.
Hablando del internet y la red en la que se ha expandido velozmente
y se ha duplicado el tráfico; los primeros sonidos allí fueron palabras, luego
fragmentos musicales y más tarde canciones. Ahora la red se ha propagado tanto,
que los niveles de información y los flujos son altos, el desarrollo que ha
tenido es significante. Podemos enviar y recibir mensajes, es un sistema muy
útil, pues en ella se intercambia información siendo así un recurso de negocios
y comercio. Por lo anterior se ha
disminuido la lectura de libros, revistas, periódicos y más, y ha obligado a
que se distribuya por la red, que hoy es pan de cada día y por ello las viejas
tecnologías han perdido la fuerza económica y cultural. Las nuevas que rigen la
producción, el consumo, el comportamiento de la gente y conformación de sus
percepciones, y por eso en el futuro del conocimiento y la cultura no estarán
en libros y documentos si no en archivos. Esto incita a abandonar tradiciones
en cuanto a la lectura, aprovechamiento del tiempo y el derroche del
conocimiento.
Aquí podemos hablar del capítulo 7 en donde
Carr expone que cuando hablamos de mentalidad malabarista, se comprende como
una larga serie de herramientas que han ayudado a la mente humana y cómo
entramos a un entorno que fomenta una lectura superficial, y un pensamiento
distraído y acelerado, cambiando potentemente la mente humana, es la tecnología
la que hace aquello posible. Pasamos largas horas conectados en el internet
interactuando en diferentes redes sociales, pulsando teclas, moviendo el mouse,
repetimos acciones pero no aprovechamos ese tiempo para el conocimiento y la
lectura, nos olvidamos del mundo, esto puede ser porque decimos que si dejamos
de estar en la red pasamos a ser seres imperceptibles. En pocas palabras, la
mente está siendo consumida por este medio, es así que cambiamos de idea a otra
causando el cambio en la forma de relacionarnos y el ambiente donde se vive;
dejamos de hacer otras cosas por conectarnos o hacemos ambas a la vez.
Con la Revolución Industrial llegaron
nuevas maneras de mejorar la producción, una de ellas fue la de Taylor y su
tratado “Los principios de la administración científica” que hablaba de
identificar y adoptar el mejor método para cada trabajo; su filosofía según
Postman estaba basada en 6 supuestos: 1.)
El objetivo del trabajo es la eficiencia, 2.) El cálculo técnico es superior al
juicio humano, 3.)El juicio humano no es digno de confianza, 4.)La subjetividad
es un obstáculo para el pensamiento, 5.)Lo que no se puede medir no existe y
6.) Los expertos son los mejores gestores
de los asuntos de los ciudadanos; aunque si en la época de Taylor hubiesen
existido potentes ordenadores, de seguro se hubiera inclinado por creer que los
asuntos de los ciudadanos era preferible gestionarlos mediante algoritmos de
software.
“Empresas poderosas en la Red hoy en día se
encuentran influenciadas por este tipo de pensamiento y confían más en software
que regulen las actividades de su empresa, una de ellas y casi dueña de la Red
es GOOGLE”.
Google fue formada por dos jóvenes
universitarios, Larry Page y Sergei Brin; empezó como un buscador llamado
BackRub y tuvo tanta demanda que saturo la red de la Universidad de Stanford;
después de esto algunos empresarios comenzaron a invertir en el proyecto, hasta
que en 1998 nació Google, proveniente de “googol” que significa elevado a la
centésima potencia.
Google tuvo mucho éxito gracias a su
velocidad y resultados como navegador, y gracias a su sistema de “subasta”
publicitaria logra ser una empresa muy rentable. No sólo obtiene los mejores
resultados sino que obtiene el mejor análisis de sus usuarios y por esto
conocer sus necesidades y ofrecerles lo que va de acuerdo a sus gustos.
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| Imagen tomada de: www.portafolioblog.com |
Abarcando el capítulo 9, vemos que Sócrates
tenía razón, al decir que a medida que el ser humano obtiene ideas del exterior
deja de depender de sus propios contenidos. Al reemplazar nuestra memoria por
una “memoria virtual”, estamos dejando de lado la particularidad que hace de
nuestros recuerdos, pensamientos, sentimientos y conocimientos algo nuestro,
algo propio, convirtiendo la Red en un
espacio para “descargar” nuestras vivencias, y nuestra mente se convierte en un
espacio para “dejarlo descansar”, dejarlo vacío; un lugar en donde no podemos
almacenar la información porque “se nos olvida”.
En este libro, también se analiza cómo los
textos escritos proporcionan al hombre una independencia de su memoria, puesto
que con la red ya no se tiene que memorizar nada, porque se puede consultar
cualquier información con un clic en Google;
tan sólo es necesario saber cómo y dónde buscar esa información. Se
compara el funcionamiento de la memoria de trabajo (memoria biológica), y se
tiene en cuenta cómo funciona gracias a conexiones sinápticas y la acción de
neurotransmisores, con la inteligencia artificial; a su vez se explica como el
aumento del uso de Internet produce en las personas una dificultad en el
almacenamiento de la información en la memoria biológica, cada vez se depende
más de la memoria artificial de la red.
Carr concluye explicando cómo tendemos a
atribuir características humanas a programas informáticos, analiza estudios por
los que se concluye que cuando se prestan mayores ayudas en la resolución de
problemas, tendemos a aprender menos y dependemos más de las ayudas que se nos
facilitan. Como todo cambio, Internet puede suponer experiencias positivas y
negativas en las personas, nos va a permitir estar más en contacto, saber más
fácil y rápidamente tanto datos como de nosotros mismos, pero también puede
suponer que estemos más aislados o nuestra memoria cada vez se enlentezca más
al no utilizarla. Antes todos sabíamos de memoria el teléfono de familiares y
amigos al tener que marcarlos, ahora con la posibilidad de acceder al número y
marcarlo desde la propia agenda del teléfono, ya los estamos olvidando y no
hemos aprendido los nuevos. Con internet nos pasará lo mismo. Datos que ahora
aprendemos, los buscaremos en el futuro y nuestra “memoria biológica” perderá
su razón de ser.
“Al
final, utilizas Internet cuando lo necesitas. Es como cuando empiezas a ir al
supermercado, que compras todas las ofertas y después ya sabes que tienes que
comprar una lata de atún y un bote de suavizante”.
Joaquín Oristrell
Joaquín Oristrell
Concluimos con ésta frase porque todo el
tiempo recibimos información tras la multiplicación del número de los medios y
esto ha conducido a que se reduzcan la
diversidad de los contenidos y de los que intervienen. Esta situación nos lleva
a la dificultad de elegir seguramente los contenidos que nos gustan y de los
que tenemos conocimientos. La velocidad de la información y el conocimiento que tengamos de ella se
convierten en conflicto ya que podríamos decir que no hay diversidad cultural,
no hay respeto, y la legitimidad de la información pasa desapercibida por los
filtros. El libro “Superficiales” nos recuerda
la esencia de todo el trabajo que ha realizado el ser humano para
evolucionar, es una mirada a la historia del Internet y una respuesta a cómo el
ser humano ha involucrado a Internet en todos los aspectos de su vida. La tarea
que nos queda es muy sencilla; es estar conscientes de las ventajas que tenemos
al utilizar Internet, la información, la libertad de expresión, la
multiplicidad de contenidos a los que tenemos acceso, y tener en cuenta que
cuando nos sumergimos ciegamente en la
Red, estamos desequilibrando la armonía
de nuestra evolución con el entorno. Hay que rescatar los pensamientos, los
sentimientos, los momentos, los conocimientos y todo lo que hemos dejado de
lado al involucrarnos tanto en “lo fácil”, “lo sencillo”. Tenemos todas las
capacidades de razonar, hay que tener la fortaleza para devolverle la libertad
al pensamiento, y dejar de ser SUPERFICIALES.







