viernes, 13 de julio de 2012

NUESTRO CEREBRO: UNA MÁQUINA MAESTRA

Por: Erika Ruiz
Sebastian Serna
Melissa Mejía Flórez


El libro "Cómo aprendemos a leer" de Maryanne Wolf, nos habla de que las personas no nacimos para leer. Los seres humanos inventamos la lectura para modificar la propia organización de nuestro cerebro y esto amplió por completo nuestra capacidad de pensar, ya que la evolución intelectual de nuestra especie se alteró de una manera muy visible.

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Imagen tomada de data6.blog.de
Nos introduce a la afirmación de que la lectura ha ido evolucionando a lo largo de la historia y saber lo que la lectura exige a nuestro cerebro, es todo lo que contribuye a nuestra capacidad de pesar, sentir, deducir y comprender a los demás seres humanos. Abarca tres áreas de conocimiento: los orígenes históricos del aprendizaje de la lectura, el ciclo vital del desarrollo de los humanos y la historia y la ciencia de lo que ocurre cuando el cerebro no es capaz de leer.
Hay una visión particular de cómo el cerebro aprende lo que sea y es que lo que hace que nuestro cerebro  aprenda a leer, es la actividad de establecer nuevas conexiones entre estructuras y circuitos dedicados originalmente a otros procesos cerebrales más básicos como la visión y el habla. Podemos ver que desde el  principio estamos preparados biológicamente para los grandes avances, porque siempre estamos adecuando nuestra mente a aprender y a hacer las cosas de una mejor manera.
Wolf utiliza al célebre novelista Marcel Proust como metáfora, y al calamar como analogía para dos aspectos radicalmente distintos de la lectura. En su libro, Wolf describe que Proust consideraba la lectura como una especie de “santuario” intelectual, y los científicos intentaron comprender cómo se activan  y comunican  entre sí las neuronas  y los sistemas de reparación y compensación que disponen los calamares cuando algo sale mal. El estudio de lo que el cerebro humano tiene que hacer para leer, y de sus inteligentes maneras de adaptarse cuando las cosas van mal, es análogo al estudio del calamar en la neurociencia de antaño. El santuario de Proust y el calamar de los científicos representan formas complementarias de comprender diferentes dimensiones del proceso de lectura.
Es importante aclarar que en el proceso de nuestra capacidad generativa de la lectura, es de vital importancia el lenguaje escrito, ya que la característica exclusiva de nuestra capacidad de leer, es “tener algo para leer”, y no sólo letras, sino también símbolos e imágenes. Biológica e intelectualmente, la lectura permite ir más allá de la información que se está proporcionando, y por eso, Wolf escribe que la interpretación que hace Proust de la naturaleza generativa de la lectura contiene una paradoja: el objetivo de la lectura es trascender las ideas del autor hasta llegar a unos pensamientos crecientes autónomos, transformativos y, en última instancia, independientes del texto escrito.
Las perspectivas  de la lingüística antigua y moderna, de la arqueología, la historia, la literatura, la pedagogía, la psicología y la neurociencia se integran en este libro para ofrecer una nueva perspectiva sobre tres aspectos del lenguaje escrito: la primera habla de cómo aprendió a leer el cerebro humano, que involucra la necesidad de interpretar sonidos, imágenes y símbolos; la segunda describe el desarrollo de la evolución del cerebro lector, que comienza desde niños, y que al crear hábitos de lectura activa o pasiva, se crean cambios en la comprensión de cualquier texto, y esto se debe a que tenemos un cerebro que nosotros mismos hemos “reorganizado” para aprender a leer; y la tercera nos hace cuestionar acerca de las diferencias en los casos que el cerebro no es capaz de aprender a leer, e identificamos puntos de vista que “nos hacen ver” negativa o positiva, la carencia de capacidad lectora, ya que si vemos el punto de vista de Wolf críticamente, la dislexia es la más visible prueba de que el cerebro jamás estuvo conectado para leer, y nuestra capacidad para leer, ha sido un proceso asombroso.
Wolf nos describe cómo el cerebro se adaptó a la lectura, y dice que la historia de la lectura refleja la suma de una serie de grandes avances cognitivos y lingüísticos que tuvieron lugar al mismo tiempo que unos profundos cambios culturales. La escritura ayudó a cambiar nuestra manera de pensar, al exigir diferentes adaptaciones de las estructuras originales del cerebro, y comenzó con una serie de manifestaciones que nos hacen comprender nuestro proceso y lectura. La primera manifestación es la aparición de “la representación simbólica”, que fue el paso más importante para afirmar que nuestro cerebro estaba preparado para leer, ya que nuestros antepasados no solo “representaban símbolos en las piedras”, sino que este fue un proceso especial que exigió la especialización visual, relacionar las representaciones visuales con el lenguaje y descubrir la información conceptual que cada símbolo representaba. La segunda manifestación fue la comprensión de que se puede utilizar un sistema de símbolos para comunicarse a través del tiempo y del espacio, preservando las palabras y los pensamientos de un individuo o de toda una cultura, que Wolf describe como una red de procesos cognitivos especiales que describen de manera histórica y clara la capacidad del cerebro lector para asociar, identificar, aprender y practicar con el lenguaje. La tercera manifestación fue “la correspondencia sonido-símbolo”, y aunque ésta no se produjo en todas partes, representó la sensacional percepción de que todas las palabras están formadas en realidad por minúsculas unidades de sonido y los símbolos pueden expresar físicamente cada uno de estos sonidos.
Estas manifestaciones nos permiten comprender los orígenes de un nuevo proceso, que a su vez nos ayuda a entender cómo funciona y a analizar qué tenemos, qué podemos “configurar” y aprender, y qué podemos conservar.
Hay quienes piensan y asumen que el proceso de aprendizaje de la lectura no comienza hasta que el niño entra en la escuela y empieza su educación formal, sin embargo los niños desarrollan habilidades y aprenden conocimientos esenciales para adquirir la lectura, mucho antes de que la educación formal comience, y para relacionar esto, en la segunda parte de su libro, Wolf parte de la idea que desde niños debemos tener una gran motivación hacía la lectura y la escritura, y esto se da cuando nuestros padres, seres queridos, profesores, se toman el tiempo de leernos historias, cuentos, textos, palabras, que terminan desarrollando nuestra capacidad de crear imágenes en nuestra mente, comprender la lengua hablada, ampliar nuestro vocabulario, darle significados o nombres a las cosas que están a nuestro alrededor; además de desarrollar también nuestra capacidad de atención e investigación, lo que a su vez se relaciona directamente con el desarrollo emocional que se empieza a reflejar al darle sentido a las palabras, poniéndonos en la posición del otro y esta es la esencia de la comunicación mediante la lengua escrita. “Aprender a leer sólo es posible por la plasticidad del diseño cerebral, y cuando se logra, el cerebro del individuo cambia para siempre”, sostiene Wolf.
Otro punto clave a la hora del proceso de aprendizaje de lectura en los niños es el lenguaje literario utilizado en los cuentos, ya que al escuchar este tipo de léxico, se tratan de memorizar las palabras y aprender que están hechas de sonidos. La flexibilidad del cerebro permite coordinar aspectos visuales, auditivos, semánticos, sintácticos y espaciales que de otro modo no entrarían en relación.
Imagen tomada de descifrandoeluniverso.es
Todos tenemos un "genio lingüístico", pero son los niños los más dotados de éste, en ellos es más notable, ya que desde pequeños tienen la capacidad de incorporar diversos elementos que son fundamentales en el desarrollo del lenguaje escrito; y en este proceso hay 5 aspectos muy importantes, los cuales son: el desarrollo fonológico que trata de la evolución de la capacidad de un niño para oír, distinguir, separar y manipular los fonemas; el desarrollo semántico el cual consiste en el aumento del vocabulario del niño, lo que a su vez contribuye a la comprensión del significado de las palabras; el desarrollo sintáctico que se centra en la asimilación y el uso de las relaciones gramaticales del idioma; el desarrollo morfológico donde el niño adquiere y utiliza las unidades mínima de significados; y el desarrollo pragmático que es la aptitud de un niño para percibir y utilizar las "normas" socioculturales del lenguaje, proporcionando bases para entender las formas de utilizar las palabras.
Se debe tener en cuenta que leer no es una habilidad innata, sino que se da mediante un proceso, en el cual no se debe de ejercer presión sobre el niño, ya que esto puede generar serias consecuencias en muchos casos; son los niños los que buscan la manera y el momento para empezar a plasmar sus dibujos y letras, haciendo a un lado el miedo de equivocarse.
Uno de los casos tristemente más notables, es la "pobreza o carencia léxica" presentada en muchos niños que ingresan a la escuela, y esto se da cuando no tienen los suficientes  recursos literarios, acompañamiento de algún lector, o cuando presentan problemas físicos auditivos.
"Cuanto mayor es el contacto de un niño con las palabras escritas, mayor es su comprensión implícita y explícita del idioma en su conjunto", asegura Wolf; y en efecto tiene razón puesto que somos lo que leemos y lo que escribimos, y al tener mayor conocimiento sobre algo, podemos aplicarlo y obtener excelentes resultados.
 “Me gusta tomármelo con calma”. LUKE sección 6 “La historia interminable del desarrollo de la lectura”. Tomamos esta frase del capítulo porque en cierta medida es muy verdadera y aplicable, pues para leer necesitamos tomarnos nuestro tiempo para comprender e interiorizar lo que estamos leyendo, para que así el cerebro vaya desarrollando permanentemente capacidades cognitivas, cuando se adquiere más fluidez en la lectura se aprende con más facilidad y es así como durante los primeros años se “aprende a leer” y después “leer para aprender”.
Se sabe que la dislexia es un problema en le la cual el niño o persona se le dificulta en la lectura la capacidad de comprender correctamente, y es así como hay problemas en la fluidez unas de las razones son el entorno, el poco vocabulario o una enseñanza inadecuada entonces es así como no se aprende a leer rápidamente para discernir lo que se está leyendo.
Cuando un lector logra interpretación fluida adquiere y recopila conocimiento y puede aprender a retener mucha más información, captando y desenvolviendo con mucha más facilidad todo lo aprendido para luego aplicarlo, “ cuando se descifrar no significa que se comprenda”, así lo dice en el texto pues se necesita como de una serie de etapas para interiorizar lo que se lee, toda su información, por otra parte cuando se entiende o conoce todo el contenido ya se va mas allá ,la finalidad seria la amplitud de comprender o entender el uso de las palabras, es ir más allá de la lengua , es ir a través de hallar nuevos significados.
Se recomienda que para empezar a crecer en todas estas capacidades de la lectura y llegar a adquirir una fluidez, comprensión y significado seria leer textos simples y luego aumentar su complejidad. Cuando un descifrador fluido evoluciona y pasa a ser un lector estratégico, pues se sabe resumir, sacar conclusiones, hacerse preguntas y corregir durante y después de la lectura, si hay un deseo para leer la mayor ayuda para el entendimiento fluido seria una enseñanza clara y un comportamiento reciproco, la comprensión se manifiesta de todos los elementos lingüísticos, formativos, colectivos, emocionales y cognitivos del crecimiento y placer  propio.
CEREBRO SENSIBLE Y FLUIDO
Entrando a la parte de cómo es el cerebro un poco más científico, se puede decir que la mente abre su capacidad de comprender e interpretar atreves de un viaje cortical, en el texto también se habla como de los tres trabajos principales del cerebro lector, las cuales son: El reconocimiento de las estructuras. La planificación de la estrategia y los sentimientos pues son atreves de ellos que se muestra un incremento significativo del sistema límbico y es allí donde se encuentra nuestros sentimientos y el vínculo con lo cognitivo, debajo de este se sitúa la competencia para sentir placer, horror, asco y euforia.
Entre más esfuerzo hagamos en la lectura más se estimula nuestro cerebro, cuando una persona con elocuencia lee no hace mucho esfuerzo pues ya tiene un reconocimiento de la información aprendida anteriormente (visual, fonológica y semántica) y es así como el cerebro suple la impulsación bihemisférica  por otro método  en el hemisferio izquierdo (ruta ventral) y es así como se aglomera y se acciona un sistema más ligero. A través del tiempo es como se incrementa el cerebro para tener un conocimiento evolucionado, desarrollado y suficientemente rápido.
LECTOR EXPERTO
Imagen tomada de nortedesantander.com

Todo se requiere de atención y más la lectura pues se necesita toda su concentración para interiorizar lo que se lee. En el lóbulo parietal se encuentra la desconexión, en el tálamo la concentración y en el colículo superior el desplazamiento estas son las redes de atención más importantes para los ciclos de la lectura.
La memoria no entra en esta red, existe 6 clases de memoria:
Memoria episódica: es con la cual recordamos toda nuestra información personal y acontecimientos vividos; memoria semántica: es la que almacena palabras y hechos; memoria declarativa: es la que recupera datos; memoria procedimental: es la recuperación de los conocimientos ya aprendidos; memoria de trabajo: es la cual conservamos la información durante un periodo corto de tiempo; memoria asociativa: es la que ayuda a recordar la información que se ha almacenado a largo plazo.
“Al leer cambia el córtex visual del cerebro, dado que el sistema visual es capaz de reconocer objetos y de especializarse, las áreas visuales del lector experto están ya pobladas de redes celulares responsables de las imágenes visuales de las letras, las combinaciones de las letras y palabras”. Esta parte del texto lo extraje por la importancia de cómo hay la suficiente información y el cerebro ya es capaz de procesar todo lo que se lee y que se pueda leer con mucha más facilidad y se pueda seguir de corrido sin la necesidad de detenerse.
Los lectores emplean distintos procedimientos de comprensión, semánticos y sintácticos con su correspondiente región del córtex  para expandir un texto. El lector experto, utiliza más partes del cerebro que un lector primerizo pues se expande permanentemente su cerebro y evoluciona su intelecto, se tiene y se retiene mucha más información y hay más conocimiento. En la circunvolución angular se encuentra el área de integración y en las temporales y parietales la generación.

Imagen tomada de datosperu.org
Para concluir, el cerebro como una máquina que tiene capacidad de almacenar, recuperar y recolectar datos e información a través de conexiones, circuitos, estructuras y redes por medio de la cultura o la sociedad; se reorganiza psicológico e intelectualmente, intercambiando recíprocamente información y cambiando constantemente sus puntos de vista, hasta lograr conocimientos exquisitos.

2 comentarios:

  1. Hola Melisa.
    Lo primero es contarte que de varias relatorías que lei, esta me pareció muy buena. Me parece que escribieron muy bien la relatoría, es muy completa, es muy facil de comprender.
    Lo segundo es que me las imágenes que tienen la relatoría son muy adecuadas para el tema. en genaral muy buena la relatoría, felicitaciones para tu grupo, fue muy amena la lectura, pues para mí. :),:)

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    1. Hola Liney ! :)
      Muchas gracias por tu comentario, me agrada que te haya gustado el trabajo.
      Feliz día.

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