Pensamiento
inspirado por Victoria Román, compañera de estudio.
Las despedidas son
necesarias, siempre lo serán. No
necesariamente te despides de las personas; también se dejan de lado lugares, espacios,
tiempos, cosas… Cada vez que deseas
alejarte de algo o de alguien debes despedirte; de hecho, es importante aprender a expresar un
adiós ya que las palabras… sólo son sonidos, sólo son letras.
¿Qué pasará en este
lugar el día que yo no esté? ¿Qué sentirán? ¿Qué sentiré? ¿Volveré? No estoy hablando de la “muerte” ¡aburridos!… Hablo del momento en el que debas irte y
dejarlo todo para buscarte y encontrarte, para construir una mejor relación
contigo mismo, para crecer… En mi vida
me he despedido de todo; le he dicho adiós a muchas cosas: a mis amigos,
familia, mascotas, cosas materiales, lugares, a los años, a lo conocido y
desconocido, a lo bueno y a lo malo… Sí, he aprendido a decir adiós.
Y las despedidas
son difíciles. He ganado mucho – y
perdido otro poco-. Muchas veces no quieres hacerlo, sin embargo DEBES, y cada uno sabe cuándo hacerlo, ya sea porque
quiere o debe. Por mi parte he querido
dejar muchas cosas atrás y otras cuántas he debido hacerlo, pero no significa
que haya sido fácil, y el dolor es proporcional a lo que para ti haya
significado ese algo o ese alguien. Pero
la vida continúa. Hay lugares más
hermosos, cosas más interesantes, personas que aporten más a tu vida, momentos
hermosos… Todas estas cosas en un lugar y espacio diferente, no en el que estás
ahora. ¿Y lo que dejas? Simplemente
¡recuérdalo!
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